Es una de las palabras de moda. En los medios de la derecha existe una campaña para cargarla de connotaciones negativas: «No vamos a contratar interinos» (porque no se lo merecen, entiendo) y cosas así. Pero ¿quiénes son los profesores interinos?
Un interino es simplemente la persona que, sin serlo, realiza el trabajo de un funcionario. El proceso de selección de interinos es «sencillo». En cada concurso-oposición, se ordena a todos los participantes según su resultado final. Si se han ofrecido 100 plazas en el turno de libre acceso, los 100 primeros consiguen dichas plazas, y los siguientes, en un orden similar (los requisitos no son los mismos en la lista de interinos que en el concurso-oposición) entran en una bolsa de trabajo, las famosas listas de interinos.
El sistema se va complicando al saber que hay dos listas, al menos en la Comunidad de Madrid. La llamada lista preferente incluye a la gente que ha trabajado para la Consejería o que ha pasado de un 7 en la oposición, mientras que el resto va a la lista complementaria. Y hasta que no se acabe la lista preferente, no empieza a funcionar la complementaria.
Esto significa que en el colectivo de interinos hay muchas situaciones diferentes. Hay interinos de pura raza, que llevan más de 10 años siéndolo y trabajando cada año con vacante, hasta que han llegado las vacas flacas y se han quedado sin trabajo …y sin finiquito, que los interinos no son trabajadores. Y también hay gente que ha dado solo unos días de clase, o incluso que está en listas pero no ha llegado a trabajar en la pública.
Algunos no han aprobado la oposición. Es cierto. Pero en el peor de los casos están tan formados como un profesor de la red privada. Y si alguien cree que, incluso en tiempos menos malos, un interino podía llegar a trabajar sin estudiar mucho la oposición, se equivoca.
Pero es política y periodísticamente más interesante meter situaciones tan complejas en el mismo saco. Yo fui interino 6 años, 5 de los cuales viví mejor que este año que soy funcionario de carrera (debe de ser la carrera de la reina roja), y éramos muy diversos.
¿Y cuál es su necesidad? Muy sencilla: dar flexibilidad al sistema. Puesto que el trabajo de depende, entre otras cosas, de tu lugar de trabajo, lo normal es que los profesores no se muevan (el inmenso movimiento de gente que ha habido este año también va contra la coña de la calidad en la enseñanza), pero siempre hay huecos que cubrir: centros donde aparecen menos alumnos (o más) de los esperados, bajas por enfermedad, maternidad, matrimonio, licencias…
Así que no contratar interinos, aparte de que pueda ser justo o injusto (que lo es para los susodichos pero sobre todo para los alumnos), es ridículo. Pero conociendo a Aguirre y Fígar no seré yo quien las llame así, claro.
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