Vocación

Leo y leo y sigo leyendo entradas, comentarios, noticias, sobre la situación en la enseñanza en Madrid y en España en general y hay varias ideas-fuerza que se repiten entre los que critican la postura de los docentes. Una es la trampa semántica de las 20 horas. Y recuerdo brevemente que la legislación vigente dice que las horas lectivas serán 18, y el aumento hasta 21 es excepcional y puntual (no general), y cada hora por encima de 18 se compensa con 2 de horas no lectivas, porque el legislador asume que cada hora lectiva acarrea 2 de trabajo fuera del aula.

Pero una que me toca los cojones cada vez más es la exigencia moral. Mucha gente se queja de que hay profesores que no entraron en esta profesión por vocación, sino por interés. No como las hordas de MBA, que pretenden… no sé el qué, pero algo pretenderán, digo yo. O esos ingenieros que diseñan piezas de lavadora por vocación, o esos fisioterapeutas que empezaron la carrera a finales del siglo pasado movidos solo por la filantropía.

Y no es que me parezca mal que la gente escoja su trabajo por dinero. Me parece respetable aunque equivocado.  Y esos ingenieros son necesarios, aunque no tengan el glamour de los de la Fórmula 1, que no lo son. Porque, fuera del aspecto moral, lo que se exige a un profesional es trabajo.

Así que, ¿por qué a los profesores sí se les exige vocación?

 

 

Ah, sí, porque en realidad su trabajo es fundamental para el futuro. Pero eso no se dice.

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