5 de julio, 17:05

No parecía que hubiera visitas, así que me vengo para la habitación. Me recuerda al refugio de Góriz, en Ordesa; en un espacio pequeñito entran 16 literas con medio metro de pasillo.
Lo cierto es que estoy cansado. 24 kilómetros por la mañana. Es cierto que cada día tiro más, pero el tobillo me procupa.
Hemos pasado por bastantes pueblos. Era mucha carretera (LU y AC-937, creo), pero no había nada que ver, al revés que ayer, hasta aquí, claro. Además, como iba un poco pendiente del tobillo, no iba mirando mucho. Uno de los desvíos para no hacer carretera en Misión me lo he comido con patatitas.
Por la mañana ha caído un calabobos pesao, y cuando la chaqueta ha empezado a calar porque caía un poco más fuerte, he pareado a ponerme la capa de agua. Murphy, evidentemente, ha acudido al rescate y a los dos minutos ha parado.
Creo que, en lo que toca al motivo por el que estoy en Sobrado escribiendo en lugar de estar en el Centro montando cosas, voy llegando a una conclusión, pero esperaré a llegar a Santiago para confirmarlo.

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