La ducha

En la ducha repaso el día
o pienso en lo que debo hacer
y lo que debí haber hecho.
Suena bien pero es falso
Mi ducha es mi placer,
ese placer de no pensar,
ese placer de solo sentir.
El chorro dividido se encarniza
en mi frente y el agua
recorre mi cuerpo caliente
desde la nuca hasta los talones.
Y me siento en paz con mi cuerpo,
con mi vida, con mi mundo.

Y apagar el grifo es lo que
más me cuesta del día
(no cuento despedirme de ti),
me cuesta más que encenderlo
porque me deja sin agua
para saciar mi sed de paz.

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