¿Sabes?

Te has levantado de la cama
con la risa temblando en las caderas
y mis ojos han seguido a tu melena
hasta que la puerta te ha ocultado.

¿Y sabes una cosa?
Con tu cintura llena de vida
me has devuelto
lo que no sabía
que echaba de menos.
Y ahora entiendo esa fuerza
que me abre el pecho tras besarte
y me exprime el diafragma
y me quiere sacar un hálito de voz.

Ahora vuelves a mi lado
pero ¿sabes?:
siento que nunca te habías ido
después de haberte reencontrado.

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