Talita Kumi

Acabo de llegar a casa después de asistir a la charla que el gerente de Fundemi (Fundación para el Desarrollo y Educación de la Mujer Indígena) Talita Kum, de Guatemala, ha venido a darnos a los miembros de Mundo Vivo.

La charla ha sido muy interesante, a pesar de que el ponente no ha usado la palabra “empoderar” ni una sola vez. Los datos económicos y sociales de Guatemala son terribles: oír de primera mano que hay un 60% de desnutrición infantil crónica en el departamento de Alta Verapaz, que el sistema educativo estatal, al menos en la educación infantil, solo alcanza a las ciudades (en las que solo vive el 20% de la población) o que la cultura q’eqchi considera el aislamiento entre personas como algo bueno y necesario (lo cual elimina la posibilidad de cooperación entre iguales) es duro.

Talita Kumi pretende, y va consiguiendo poco a poco, romper la espiral de la pobreza severa trabajando en tres áreas: salud, educación y producción, fundamentalmente agropecuaria. Además, estas áreas se refuerzan entre sí: al tener a mujeres jóvenes estudiando, se evitan muchos embarazos precoces, por ejemplo. Trabajan a un nivel muy básico, como básica es la agricultura de subsistencia de la que depende la población de Alta Verapaz.

A lo largo de los años, Talita Kumi ha atendido a más de medio millón de personas en Guatemala, que se dice pronto. Trabajan cerca de 300 personas que se encargan de formar a los voluntarios, de supervisar los proyectos y de hacer un seguimiento.

El nombre de la fundación habla de mujeres. Pregunté por cómo reaccionan los hombres de las comunidades en las que se trabaja ante esta realidad y la respuesta me dejó a cuadros. La política de Talita Kumi es realizar una labor de mediación con los líderes y lideresas (es la primera vez que empleo este término sin ser irónico) de las comunidades para preparar el terreno y esta mediación puede llegar a llevar un año. Nada menos.

Talita Kumi fue fundada por el sacerdote salesiano Pedro Puthenpura y trabaja junto con las Hermanas de la Resurrección. Este carácter salesiano se ve en la preferencia por los jóvenes y los más desfavorecidos. Ofrece a sus destinatarios servicios como microcréditos que permiten tecnificar la producción y empezar a producir excedentes que permitan a los agricultores salir de la agricultura de mera subsistencia, salud reproductiva,  estimulación oportuna (educación infantil)… Pero lo más importante que ofrecen es AUTOESTIMA.

Por cierto, el nombre Verapaz viene de la labor de mediación de Bartolomé de las Casas, que evitó una gran guerra entre españoles e indígenas. La leyenda negra española no siempre es negra.

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