La nueva generación

Fui el otro día a ver Star Trek. En la oscuridad, pero no es de eso de lo que me apetece escribir, sino de escritores.

Uno ya es perro viejo en esto de los blogs (creo recordar que El blog del aburrido lo empecé en 2005 y ya antes leía varios, Rince y Teleoperador por ejemplo) y se ha dado cuenta de una cosa. Pero mejor vuelvo a la primera persona, que todavía no estoy tan subido.

Hay una serie de sitios web que son, para mí, básicos para entender la España «progre» del siglo XXI. Sitios como La página definitiva, el primer Público, Lorem-Ipsum (el origen de Politikon), El Diario, El Jueves… Y lleva un tiempo llamándome la atención cómo poco a poco las relaciones entre ellas van creciendo, así como su influencia pública.

Ver que Pablo Simón (@kanciller) escribe en El Diario (@eldiarioes), que @alfonsotwr escribe en La página definitiva (@tuitadyneLPD) citando a Roger Senserrich (@Egocrata), que los dibujantes de El Diario, Bernardo Vergara (@bevergara) y Manel Fontdevila (@ManelFontdevila) han salido de la cantera de El Jueves (@eljueves)…

Ya algunos representantes de la vieja guardia se están dando cuenta, como la ya famosa arrancada de las «caudalosas eyaculaciones» de Arcadi Espada (@arcadi_espada, cuenta protegida) es un ejemplo. Los viejos dinosaurios notan el acoso de los jóvenes… De los jóvenes… Espero que sigan siendo pequeños mamíferos y no se dinosauricen.

Habrá quien piense que estas relaciones crecientes no son más que la endogamia de cierta izquierda divina que se realimenta a sí misma cooptando nuevos miembros. Pero a mí me da la sensación de que en España ha habido un tapón generacional que tiene que saltar por los aires en cualquier momento. La crisis no ha hecho más que agudizar tanto el tapón como la presión dentro de la botella y, cuando esto pete, de este grupo de gente van a salir cosas muy interesantes. Algunas ya han salido, como las de la cantera del primer Público: El Diario, Mongolia o Líbero.

Hay también una serie de prototertulianos que tienen en común pocas cosas, pero algo definitorio les une: el anonimato. Barbijaputa (@Barbijaputa) o, a otro nivel más pequeño, el Teleoperador (@teleoperador) o Daniel Kaffee (@TenienteKaffee) son gente con miles de seguidores. No siempre estoy de acuerdo con ellos, ni con guruses del 2.0 como Ignacio Escolar (@iescolar) o Stéphane M. Grueso (@fanetin), pero creo que son el futuro del periodismo en España. Gente que escribe de lo que sabe, que rectifica cuando se equivoca y que escribe en conciencia.

Que es más de lo que muchos pueden decir en los medios tradicionales.

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