Una rima triste

Estos días he estado intentando explicar a mis alumnos de 4º de ESO el Romanticismo y, sobre todo, las Rimas de Bécquer. Y leyéndolas con ellos llegué a la que me parece no la más dramática pero sí la más triste, la rima LXIV. Dice así:

Como guarda el avaro su tesoro,
guardaba mi dolor;
le quería probar que hay algo eterno
a la que eterno me juró su amor.

Mas hoy le llamo en vano y oigo al tiempo
que le agotó, decir:
«¡Ah, barro miserable, eternamente
no podrás ni aun sufrir!».

La leímos la semana que Azahara me dejó, y me vi perfectamente reflejado. No porque ella me jurara amor eterno, pero sí porque, aunque ahora me parezca increíble, la acabaré olvidando. Y eso me parece muy triste.

Triste que el amor siempre me acabe siendo triste.

1 comentario

  1. Volverás a amar!! De eso estoy seguro. La vida son tres tardes, vamos a por la segunda!

    Un abrazo

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