Quiebra moral de la economía de mercado

Copio el título de un interesantísimo artículo de Antón Costas en El País que trata de analizar las causas de la crisis económica. Es el único sitio (que yo sepa) en el que se ha hablado de la influencia de la religión en la crisis. O, para ser precisos, de la crisis religiosa.

Cuando estudiaba Historia, uno de los factores que se tenían en cuenta para explicar que el capitalismo naciera en Inglaterra, Holanda, Alemania y Suiza era la religión. Según esta hipótesis, el catolicismo (contrario en aquella época a los préstamos con intereses y receloso del trabajo manual, por ejemplo) no permitía la acumulación de capital necesaria, mientras que el protestantismo, especialmente la rama calvinista, veía con buenos ojos el ejercer las llamadas profesiones liberales, entre ellas la de prestamista. Max Weber, que fue quien propuso esta idea, señala que de esta forma se podría explicar el relativo atraso económico del sur católico de Europa frente al norte protestante.

Yo era bastante escéptico sobre esta idea. Vamos, que no me la creía. Pero después de leer el susodicho artículo de Costas me lo estoy volviendo a pensar.

Básicamente, la idea sería que Max Weber tenía razón (¿se oye su ja, ja desde la tumba?). Y lo malo, lo peor, sería que esta sociedad posmoderna que nos ha tocado soportar* se ha perdido la moralidad que emanaba de ese calvinismo. Y eso ha producido esa ansia terrible de ganar más y más dinero sin pensar en las consecuencias. Porque la moral no es más que pensar en las consecuencias de nuestros actos. Y el posmodernismo es amoral. Así que, si para ganar unos milloncejos, tengo que empobrecer a toda Islandia**, lo hago.

Y yo lo veo en mis alumnos. Son, la inmensa mayoría de ellos, buenas personas, TDAH incluidos. Pero no se han parado nunca a pensar las cosas en profundidad, viven en el «todo vale» y el «todo es lo mismo». Lo malo no es que la moral tradicional se haya venido abajo, no digo eso. Lo malo es que no ha venido otra moral constructiva a sustituirla. Y así nos luce el pelo. ¿5 millones de parados? Qué importa eso frente a la injusticia arbitral sufrida por Mou y sus huestes.

Esa debería ser la tarea de filósofos, pensadores, teólogos, profesores: buscar una nueva moral y, lo más importante: extenderla. Que la gente quiera al

* La soportamos porque no hacemos nada para cambiarla. ¿He hablado de la manifestación del jueves 5 a las 19:30 en Cibeles en defensa de la sanidad y educación públicas y de la manifestación de Democracia Real Ya del domingo 15?

** Los islandeses tampoco son inocentes, que bien se aprovecharon durante años de este capitalismo salvaje.

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