Resistencia al cambio (?)

Estos días he tenido dos experiencias bastante satisfactorias sobre la resistencia al cambio y la adopción de nuevas tecnologías. En realidad, las estoy teniendo, porque esto suele ser un proceso.

La primera experiencia es laboral. La página web del instituto en el que trabajo está anticuada y es complicada de manejar y actualizar, por lo que hemos decidido crear una nueva con Joomla. En general, un profesor no tiene formación en este campo ni, en mi opinión, tiene por qué tenerla. Que yo tenga una página web propia no es porque crea que cada profesor deba hacerlo, sino porque en los institutos en los que he estado no había otra posibilidad. Pero mis compañeros, pese a no tener mucha idea, sí tienen ganas de tener una web que, por lo menos, funcione y dé posibilidades de uso. Y hay un grupo de gente interesado en colaborar con el TIC y conmigo, que somos los que algo de idea tenemos.

Y la segunda experiencia es en el Centro Juvenil. Gracias a una fuerte subvención que recibimos este año, hemos podido modernizar los equipos informáticos y hemos aprovechado para instalar Linux en ellos. La mayoría de los ordenadores funcionan con Ubuntu 10.10 e incluso en uno de ellos, un ordenador viejo con recursos limitados, el animador que se ha encargado de todo ha instalado Lubuntu, una versión “exótica”. Nuestros destinatarios son chavales, en general, de nivel educativo medio-bajo y bajo y, sin embargo, ninguno de ellos ha tenido ningún problema para manejar Linux, ese monstruo desconocido.

Muchas veces, la resistencia al cambio se debe más al miedo a los desconocido que a otra cosa. El refranero castellano lo expresa bien con “Más vale malo conocido…”. Pero en la práctica, cambiar y modernizarse es más fácil de lo que podemos pensar.

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