Otra cita

En demasiadas ocasiones la excesiva generosidad es el disfraz del más absoluto egoísmo. Hay personas que siempre se apresuran a ofrecerlo todo, con objeto de crear en los demás la sensación de estar en deuda con ellos y obtener beneficios tangibles a cambio de un espejismo. Estas personas no suelen tener nada que ofrecer, y seguramente sea ésta la causa primera de su egoísmo.

De igual modo, las personas que se apresuran a amar en exceso, con frecuencia solo buscan satisfacer la necesidad desesperada de ser amados. El origen de esta desesperación es, de nuevo, la nada: son personas que no se aman a sí mismas, que están llenas de un hambriento vacío.

Probablemente no se amen porque sepan que no lo merecen, por saberse débiles, cobardes, mezquinos. Así, en ocasiones el amor no es mas que una trampa en la que creemos haber tenido la fortuna de encontrar un tesoro, y acabamos devorados por un vacío cobarde. (…)

Desde Alfredo de Hoces.

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