El sitio de mi recreo

onde nos llevó la imaginación, (o sea, el lugar en el que siempre estamos pensando)
donde con los ojos cerrados
se divisan infinitos campos.
(Y le metí una mano, y le metí una pierna…)
Donde se creó la primera luz (donde vimos la luz)
junto a la semilla de cielo azul
volveré a ese lugar donde nací.
(otra vez el parto)

De sol (luz), espiga (suaves y doradas) y deseo (ejem…)
son sus manos en mi pelo, (¿dónde tengo la cabeza?)
de nieve (blanca, claro), huracán y abismos (está claro, ¿no?),
el sitio de mi recreo.

Viento que a su murmullo parece hablar
mueve el mundo con gracia, la ves bailar
(o sacudirse)
y con él, el escenario de mi hogar.

Mar, bandeja de plata, mar infernal (se mueve, se mueve)
es su temperamento natural,
poco o nada cuesta ser uno más.

De sol, espiga y deseo
son sus manos en mi pelo,
de nieve, huracán y abismos,
el sitio de mi recreo.

Silencio, brisa y cordura
dan aliento a mi locura,
(¿por qué parece que habla de amor si es sexo?)
hay nieve, hay fuego, hay deseo,
ahí donde me recreo.

Evidentemente, esta, por otra parte, hermosa canción, habla de un cunninlingus. Sólo un genio como Antonio Vega podía conseguir una canción erótica que no lo parezca…

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