Mirad p’abajo, que caen garbanzos

Acabo de leer, retuiteado por uno de los profes TIC que sigo, esto:

Y, quizás porque estoy cansado de esta larga primera evaluación, aunque tampoco es que haya trabajado más que otros años, no lo veo. Está claro que tenemos que buscar actividades motivadoras para nuestros alumnos pero, ¿hasta qué punto tomar “Quién quiere casarse con mi hijo” como punto de partida no ayuda a normalizar este tipo de programas?

Hay una serie de personas y de críticos que son capaces de apreciar el aspecto cutre y camp de este tipo de programas, que si no son telebasura algo sí que se acercan. Pero la mayoría de la gente que los ve creen que esto es todo a lo que pueden aspirar: un reality show guionizado que hace burla de unos personajes planos y excesivos.

Colegios e institutos son el último refugio de la cultura. No como los monasterios en la Edad Media (hoy todos sabemos escribir y las 2 reglas [multiplicar y dividir ya nos cuesta más]) sino en otro sentido. La sociedad actual propone que somos como somos y que no podemos cambiar y mucho menos mejorar. Instis y coles son los únicos sitios donde se dice a nuestros jóvenes que pueden aspirar a más, que pueden ser más, que hay otras opciones aparte de las típicas.

Si validamos estos programas dándoles entrada en nuestros centros, no sé si estamos rindiendo la última fortaleza de la cultura, de aspirar a ser mejores. Si solo hacemos que nuestros chavales miren para abajo, caerán garbanzos. De punta.

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