Escuelas de segunda oportunidad

Están echando ahora mismo (22:44 del 29 de enero) un documental en La 2 sobre una escuela de segunda oportunidad. Como el nombre puede sugerir, se trata de una escuela a la que van alumnos que han fracasado en sus estudios —recordemos que España es unos de los países de la OCDE con mayor fracaso escolar—.

Es, como suele suceder en estos documentales, una historia de superación personal y de un equipo de educadores que trabajan al unísono. Y los alumnos que aparecen en el programa demuestran que quieren aprender.

Pero, sin querer ser abogado del diablo, intentando no caer en el corporativismo y sin rastro de la ironía de otras entradas, me parece que hay dos problemas en este programa, como suele suceder cuando se habla del fracaso escolar.

El primero es la comparación entre los educadores de la fundación (no recuerdo ahora el nombre) y los profesores «normales» de instituto. Evidentemente, estos profesionales hacen una labor educativa y social que no tiene precio, pero eso no debería significar que los profesores «normales» no la hagamos. En este tipo de centros, el alumnado es bastante más homogéneo que en un IES normal y eso es una ventaja.  A primera vista puede parecer un contrasentido, pero no lo es: es más fácil enseñar a un grupo de gente «mala» (con todas las comillas necesarias) que a un grupo heterogéneo, porque las necesidades son más similares y los objetivos del grupo son también más parecidos.

Y el otro problema que veo es que los alumnos que acaban en centros de segunda oportunidad han pedido una segunda oportunidad. Es decir, han tenido la madurez de mirar su vida y darse cuenta de que rechazando la educación no van a conseguir nada bueno. Y en un instituto normal los alumnos objetores son objetores. No han llegado a mirar su vida así, sólo saben que no les va estudiar y no quieren hacerlo, sin saber mirar más lejos. Quien ha dado el paso de decirse que necesita estudiar algo ha dado el paso más importante para eso que antes llamaban «ser algo en la vida».

Mi gran duda como profesor/educador es cómo conseguir convencer a estos chavales que no quieren estudiar de que hacer algo de provecho les va a aprovechar. Y en este documental no he visto cómo llegan los chavales. Ojo, que no lo he podido ver entero y a lo mejor me estoy columpiando. Pero me gustaría saber cómo decirles a alumnos como Álvaro, Adolfo o Youssef (nombres ficticios) que tarde o temprano querrán una segunda oportunidad y es posible que no se la den.

P.D.- Si entras en rtve.es, en portada casi ni aparece La 2, tiene menos relevancia que Teledeporte. Algo querrá decir.

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