Poner la otra mejilla

Me parece que el significado de esta expresión se ha malinterpretado desde hace más de un milenio. Siempre se ha hablado de la «resignación cristiana», o de un aspecto masoquista del cristianismo. Y siempre he dudado que sea así. Jesús no se dejaba avasallar, sino que respondía a las agresiones. ¿O no atacó duramente la hipocresía de fariseos y saduceos?

Me parece que el verdadero significado de esta expresión es que quien trabaja de verdad por construir el Reino de Dios no podrá, ni deberá, evitar ponerse en el camino de personas. De los poderosos, de los instalados, de los que tienen miedo a los cambios. Y fallará, y se le enfrentarán, y recibirá golpes. Pero esas bofetadas no deben afectarle, sino que debe seguir trabajando en la justicia y el amor. Aunque eso signifique que le den más bofetadas.

No es masoquismo, no es ser tozudo como una mula. Es ser consciente de que el Reino no interesa y el cristiano va a recibir muchos golpes, pero debe ser coherente (¡qué difícil!), igual que Jesús fue coherente. Cuando quisieron tirar a Jesús por un barranco, «se escurrió entre ellos» no por cobardía, sino para poder seguir con su misión. Pero esa misma misión le acabó exigiendo dirigirse a Jerusalén, a donde estaban los poderosos, sin esconderse

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