El círculo vicioso

Me fastidia profundamente leer la sección Nacional de cualquier periódico que caiga en mis manos. Mis chavales del Centro Juvenil actúan de forma bastante más madura que los políticos en cuyas manos estamos.
La política del “y tú también” o, aún peor, del “y tú más” es la gran plaga de nuestra democracia. Un ejemplo de lo que pasa en Madrid, como en todas partes.
Esperanza Aguirre desafía al Gobierno emitiendo en abierto La Otra, el segundo canal de Telemadrid, porque otras comunidades autónomas tienen dos canales.
El Gobierno central deniega a Telemadrid el permiso para que La Otra emita en abierto, y se recuerdan las concesiones de licencias para televisiones locales que hizo el Gobierno regional.
El Gobierno regional adjudica las licencias para televisiones locales y recuerda la posición imperante de Localia.

Y así podríamos seguir. Yo, de joven (hace unos tres años), aún creía que los políticos buscaban en serio el bienestar del pueblo, aunque con diferencias ideológicas. Hoy, cada vez estoy más desencantado. Sigo creyendo que la de político es una profesión noble, en principio, pero también creo que, salvo excepciones, tenemos los políticos que nos merecemos y nada más.

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