3 de julio, 18:55

He andado algo más de lo que pensaba. Calculaba hacer 28 kilómetros y al final habrán sido 31 o 32. He salido de Vilaba por el mal camino, y he dado un rodeo hasta Puente Rodríguez, pero no habrá sido más de un kilómetro perdido.
La verdad es que ya ando un poco grogui, sobre todo desde hace una hora. Me he cruzado con un abuelo y al saludarme ha hecho gesto de pararse. He estado veinte minutos hablando con él., primero recordando cómo eran los «barrios» de San Juan de Alba, y luego del exceso de libertad, con los «mosesuales» y todo. Me ha hablado de su familia, el típico caso de éxodo rural moderno: un hijo suyo trabajó en la central de As Pontes y mandó a los dos nietos a estudiar la carrera a Coruña. Pues al hijo le rejubilaron y decidió, por ahorrar, irse con los nietos a Coruña, y hasta el abuelo suele parar por allí. El hombre estuvo en el ejército, debe de ser la típica vida normal de la que se podría hacer una película.
Estoy en un prado, junto a una gasolinera de Agip, donde voy a pasar la noche. Estoy un pelín acojonado, porque ha habido un momento en que parecía que iba a empezar a llover, pero ha parado, a ver cómo es la noche.

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