Despedida, día Chojín, senderismo

15 de mayo de 2008

Ayer fue la despedida de soltero de Félix. Ha estado bastante bien, la verdad. Sólo hubo un lunar, lo que me encontré al irme: que al día siguiente curraba.

La putada ha sido que hoy nadie salía. Como dice Myriam, hoy (festividad de San Isidro) es domingo. Y me apetecía tomar algo, porque…

Bien, ahí me tenéis, en uno de esos dáis en que nadie te coge el teléfono y las paredes se te echan encima.

Yo sé que siempre hay salida, pero saber que todo irá mejor no quita que me sienta hecho una tontería.

Nadie. Ni él, ni ella, ni mi ex, ni mis amigos, ni mis hermanos comunjitarios… Qué coñazo de día. Aquí estoy, probando el Alexandria, un programa de gestión de colecciones de libros. No está nada mal, por lo menos.

Menos mal que mañana me han pedido que me vaya de excursión a la sierra con los segundos, entre ellos mi tutoría. Ni siquiera me he hecho de rogar, a ver si el día va mejor.

Do not disturb

20 de abril de 2008

María Luisa Zamarro siempre se sorprende cuando les pregunta a sus pacientes a quién les cuentan sus penas. “Muchos dicen que a nadie, que no quieren preocupar a la familia o dar la lata a los amigos, que bastantes problemas tienen todos para irle uno con los suyos. Será por el estilo de vida, las prisas, el trabajo, pero falta ese apoyo básico”.

En este enlace se puede leer el artículo completo.

Vivimos en la sociedad del egoísmo. No escuchamos los problemas de los demás, no queremos preocuparles por si les molestamos. Y así, en vez de contar con las personas que nos quieren para que nos escuchen y nos apoyen, tenemos que recurrir a profesionales.

¿Es malo acudir al psicólogo? En absoluto, yo mismo tengo pendiente hacerlo. Pero justo antes de la cita de antes se puede leer esto:

El psiquiatra Antonio Espino no lo cree. “A la mitad de los que vienen a consulta les doy el alta en dos entrevistas”, afirma. “Están mal porque no aguantan a su pareja, o su jefe les putea, o se ha muerto su madre. Les escucho y les digo que tienen un problema, claro que lo tienen, pero yo no soy la persona que les puede ayudar a superarlo. Su familia, su entorno, sí, pero yo soy su psiquiatra, no su amigo.”