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Noticias en la prensa

2 de septiembre de 2010

¡Satán es mi señor!

27 de agosto de 2010

Y después del susto de que alguien católico, apostólico y romano como yo diga eso, lo explico. O mejor, lo leéis en Vicisitud y Sordidez.

Maldita grabadora

22 de agosto de 2010

Ángel, Alberto, ¿de qué os dije que iba a escribir al volver, que no me acuerdo?

Cómo se designa a los obispos

7 de enero de 2010

Escribe Juan José Tamayo en El País un artículo en el que, partiendo de la polémica suscitada por la revuelta de un sector del clero vasco contra el nombramiento como obispo de Munilla.

Aunque debo decir que me parece que el señor Tamayo parte de una postura militante y. por eso, a veces pierde la perspectiva, sí es verdad que estoy de acuerdo con la tesis del artículo.

Para quien no lo tenga muy claro, los obispos son elegidos, pero no por el pueblo ni los religiosos de la diócesis a la que son destinados, sino por el Vaticano. Básicamente, el nuncio apostólico (embajador) reúne información y manda una serie de nombres al Vaticano, desde donde se elige a uno de ellos. Evidentemente, el nuncio no se dedica a visitar la diócesis preguntando a la gente, así que se dirige a la Conferencia Episcopal, que es quien le informa y propone los nombres que llegan al Papa.

Esto, en la España de hoy, tiene claras consecuencias políticas. Teóricamente, el obispo más poderoso de España es el primado de Toledo, monseñor Braulio Rodríguez. Sin embargo, el poderoso caballero hace que en la práctica el obispo más poderoso es el encargado de la diócesis con más dinero: Madrid. Es decir,Antonio María Rouco. Además, Rouco es el presidente de la Conferencia Episcopal, un órgano nuevo, creado en el concilio Vaticano II para dar forma al colegio de los obispos pero que ahora mismo no está muy claro para qué sirve, aparte de que en sus elecciones se ve el equilibrio de poder dentro de la jerarquía católica. Y resulta que en las dos últimas elecciones a presidente de la CEE se han presentado al puesto Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao, conservador pero tranquilo, y el susodicho Rouco.

En las penúltimas elecciones fue elegido por los pelos Blázquez, que impulsó una política de acuerdo con el gobierno del PSOE. Pero en 2008 se volvieron a convocar elecciones y esta vez ganó —por los pelos— Rouco, que ha decidido que la Iglesia no es una congregación de fieles, sino un partido político ultraconservador que debe hacer oposición a Zapatero. Y de aquí han venido las grandes manifestaciones, declaraciones altisonantes, etc., que ha habido últimamente.

Pero me distraigo. El problema es que con este sistema de cooptación (se escoge al líder de entre el grupo) no hay democracia. No puede haberla cuando la elección viene de arriba: el Vaticano escoge a los obispos y estos de entre ellos mismos al presidente de la CEE. Pero esto no fue siempre así. De hecho, en la Iglesia primitiva (lo cual quiere decir “más cercana en el tiempo a Cristo” e, incidentalmente, “durante siglos”) eran las comunidades, el pueblo, quienes escogían a los obispos. Generalmente de entre ellos mismos, aunque hay casos famosos en que escogieron a extranjeros prestigiosos, como el caso de San Agustín en Hipona. Esto tenía todo el sentido, al fin y al cabo el obispo es un “pastor”, es quien debe cuidar de la gente de su diócesis y nadie conoce mejor los problemas de un lugar que quien es de allí. Sin embargo, esto se fue perdiendo por dos procesos independientes aunque paralelos: la progresiva centralización de la Iglesia según ascendía la sede romana; y la feudalización de toda la sociedad, que fue creando la imagen del pueblo llano como lacayo de un señor, el obispo en este caso.

Y mientras la Iglesia no recupere algo de esta democracia originaria, habrá problemas. Y es cierto que la democracia ha sido denominada (no sé por quién) “la dictadura de la mayoría”, pero ahora mismo hay mucha gente, seguramente más de un millón de personas, que no se sienten representadas en absoluto por los obispos. Porque ahora mismo el gran problema de la Iglesia española es que es una realidad riquísima, con muchas tendencias diferentes que la nutren, pero quien domina no trata de consensuar, sino que está en un extremo. Y no es bueno confundir la radicalidad evangélica con la radicalidad ultraconservadora política.

Por si alguien pregunta

28 de septiembre de 2009

…por qué los salesianos somos tan teatreros y musiqueros: la respuesta.

P.D.- ¿Por qué estas noticias sólo se leen en La Razón? ¿Por qué son tan malos los relaciones públicas de la Iglesia, que sólo se dirigen  a los convencidos?
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Now playing: La union – Sildavia
via FoxyTunes

Citas de Albert Einstein

3 de abril de 2009

El físico Albert Einstein, además de ser uno de los científicos más importantes del siglo XX, fue un auténtico humanista, una persona preocupada por el ser humano, y uno de los personajes históricos más influyentes y conocidos. Aquí van algunas de sus frases célebres.

Algunas sobre la ciencia.

  • Pon tu mano sobre una estufa caliente durante un minuto y te parecerá una hora. Siéntate junto a una chica bonita durante una hora y te parece un minuto. ESO es la relatividad.
  • Lo más importante es no dejar de interrogarse. La curiosidad tiene su propia razón de existir. Uno no puede evitar asombrarse cuando contempla los misterios de la eternidad, de la vida, de la maravillosa estructura de la realidad. Es suficiente si uno trata simplemente de comprender un poco de este misterio cada día. No hay que perder jamás la sagrada curiosidad.
  • Es un sentimiento maravilloso reconocer la unidad de los complejos fenómenos que hacen que las cosas parezcan estar bastante lejos de la verdad directa y visible.
  • Lo más incomprensible del universo es que sea comprensible.

Sobre el ser humano:

  • Entender a nuestros semejantes se vuelve fructífero solo cuando se sustenta en sentimientos compasivos, en la alegría y en la pena.
  • Los grandes espíritus siempre han encontrado la violenta oposición de las mentes mediocres. Estos últimos no pueden entender que un hombre no se someta irreflexivamente a los prejuicios hereditarios sino que emplee honestamente y con coraje su inteligencia.
  • El comportamiento ético de un hombre debería basarse con eficacia en la compasión, en la educación, y en las ataduras y necesidades sociales; no es necesaria ninguna base religiosa. El hombre iría realmente por mal camino si se viera restringido por el miedo al castigo y por la esperanza de la recompensa tras la muerte.
  • No sé cómo será la III Guerra Mundial, pero sí la IV… con piedras y palos
  • Algunas veces se paga mucho por las cosas que se obtienen por nada.
  • El sentido común es esa colección de prejuicios que se adquieren cuando cumples 18.
  • Los problemas no se pueden solucionar al mismo nivel de conciencia con el que fueron creados.
  • Pocos son los que ven con sus propios ojos y sienten con sus propios corazones.
  • Si A igual a éxito, entonces la fórmula es: A=X+Y+Z, donde X es trabajo, Y es azar y Z es mantener la boca cerrada.
  • No trates de convertirte en un hombre de éxito sino más bien en un hombre de valores.
  • La perfección de los medios y la confusión de los fines parecen caracterizar a nuestra época.
  • Es espantosamente obvio que nuestra tecnología excede a nuestra humanidad.
  • La política es un péndulo cuyos balanceos entre la anarquía y la tiranía se ven impulsados por las perpetuamente rejuvenecidas ilusiones.
  • Todo nuestro alabado progreso tecnológico –nuestra misma civilización– es como el hacha en la mano del criminal patológico.
  • Solo aquel que se consagra a una causa, con toda su fuerza y alma, puede ser un verdadero maestro. Por esta razón, ser maestro lo exige todo de una persona.

Sobre la educación:

  • No consideréis nunca al estudio un deber, sino la envidiable oportunidad de aprender a conocer la liberadora influencia de la belleza en el reino del espíritu, para vuestra propia alegría, y en provecho de la comunidad a la cual pertenece vuestro trabajo final.
  • La enseñanza debería ser tal que permitiese percibir lo que se ofrece como un regalo valioso y no como un duro deber.
  • El arte supremo del profesor consiste en despertar la alegría por la expresión creativa y el conocimiento.
  • El punto está en desarrollar la inclinación infantil por el juego y el deseo infantil por el reconocimiento, y guiar a los niños hacia los campos importantes para la sociedad. Lograr escuelas semejantes exige que los profesores sean una especie de artistas en su área.
  • Para mi, lo peor que se puede dar en una escuela es principalmente el trabajo con métodos que impliquen miedo y que fuercen una autoridad artificial. Este tipo de comportamiento destruye los sentimientos sanos, la sinceridad y la auto confianza de los alumnos, lo cual produce sujetos serviles.
  • Uno debería guardarse contra aquellos que sermonean habitualmente a los jóvenes con la importancia del éxito como principal propósito en la vida. El estímulo más importante para el trabajo, en la escuela y en la vida, es el placer de trabajar, el placer de sus resultados, y el conocimiento del valor del resultado para la comunidad.

Otras sobre espiritualidad y religión.

  • La búsqueda de la verdad y de la belleza es una esfera de actividad en la cual se permite que sigamos siendo niños toda la vida.
  • El miedo a la muerte es el más injustificado de todos, ya que no hay riesgo de accidente para alguien que está muerto.
  • Sin una profunda reflexión uno no sabe en su vida diaria que existe para otras personas.
  • Solo una vida vivida para los demás merece la pena vivirse.
  • Tal y como yo lo veo, prefiero el vicio silencioso a la virtud ostentosa.
  • No puedo creer que Dios quisiera jugar a los dados con el universo.
  • La única fuente del conocimiento es la experiencia.
  • Deberíamos cuidarnos de no hacer al intelecto nuestro dios; por supuesto que tiene poderosos músculos, pero no tiene personalidad.
  • Dos cosas me inspiran asombro: los cielos estrellados en lo alto y el universo moral en su interior.
  • Lo que yo veo en la naturaleza es una estructura magnífica que podemos comprender apenas imperfectamente, y eso debe llenar el pensamiento de una persona con un sentimiento de “humildad”. Este es un sentimiento genuinamente religioso y no tiene nada que ver con el misticismo.
  • Lo más bonito que podemos experimentar es el misterio. Es la fuente de toda arte verdadera y de toda ciencia. Aquél a quien sea extraña esta emoción, aquel que no pueda detenerse a maravillarse y permanecer absorto de asombro, es tan bueno como un muerto: sus ojos están cerrados.

Aunque le admiro y respeto profundamente, no puedo estar de acuerdo con esta, al menos la primera parte. Pero me parecería hacer trampa poner las anteriores y “olvidarme” de esta:

  • No creo en la inmortalidad del individuo, y considero que la ética es una preocupación exclusivamente humana, sin una autoridad suprahumana tras ella.

Esta me gusta mucho:

  • Todas las religiones, artes y ciencias son ramas del mismo árbol. Todas estas aspiraciones están dirigidas a ennoblecer la vida humana, alzándola desde la esfera de la mera existencia física y guiando al individuo hacia la libertad.

Y esta tiene todo el sentido.

  • La investigación científica se basa en la idea de que todo lo que sucede se ve determinado por las leyes de la naturaleza, por lo tanto esto es válido para las acciones de las personas. Por esta razón, un investigador científico difícilmente se inclinará a creer que los sucesos podrían verse influenciados por una oración, por ejemplo por un deseo dirigido a un ser sobrenatural.

Y por supuesto, esta no podía faltar:

  • Energía es igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado.
    (E = m c²

¡Oh, Capitán, mi Capitán!

15 de enero de 2009

Este poema es uno de los más conocidos de Walt Whitman en España… Mentira. El primer verso es el verso más conocido de Walt Whitman en España, gracia a El club de los poetas muertos. Lo que no es tan conocido es que es una elegía a Abraham Lincoln, el estadista que acabó, al menos legalmente, con la esclavitud en EE UU y fue asesinado por ello.

Una traducción posible sería esta:

1

¡Oh, Capitán, mi Capitán! Nuestro temible viaje ha terminado;
el barco ha arrostrado cada cabo, conseguimos el premio que buscábamos.
El puerto está cerca, las campanas oigo, toda la gente exultante,
mientras los ojos siguen la quilla firme, el velero siniestro y atrevido.;
pero ¡oh, corazón, corazón, corazón!
Oh, gotas sangrantes de rojo,
donde en el camarote yace mi Capitán,
caído, frío y muerto.

2

¡Oh, Capitán, mi Capitán! Levántate y escucha las campanas;
levántate, por ti ondea la bandera, por ti resuena la corneta;
por ti hay adornos y ribetes, por ti hay muchedumbres en las costas;
por ti claman, las masas se inclinan, volviendo sus caras impacientes.
¡Aquí, Capitán! ¡Querido padre!
El brazo bajo tu cabeza;
es algún sueño en el muelle,
has caído, frío y muerto.

3

Mi Capitán no responde, sus labios están pálidos e inmóviles;
mi padre no nota mi brazo, no tiene pulso ni voluntad;
el barco ha anclado sano y salvo, su viaje completo y terminado;
desde un viaje temible, el barco victorioso entra con su objetivo cumplido.
¡Exultad, oh, costas! ¡Y sonad, oh, campanas!
Pero yo, con mi paso afligido,
entro en el camarote donde yace mi Capitán,
caído, frío y muerto.