Gracias, finlord
16 de agosto de 2010¿Para qué están los amigos? Para las ocasiones. Estaba yo ahíto, mudo y disperso, superado por los problemas técnicos que han tenido cerrado el blog del aburrido desde hace una semana, hasta que apareció por mi casa finlord al rescate, dejándome absolutamente obnubilado. Si alguna vez me habéis oído decir que sé algo de informática, era mentira. Nunca había experimentado la sensación de ver a alguien trabajar y no entender absolutamente nada de lo que estaba haciendo.
Y bien está lo que bien acaba, y gracias a Álex esto vuelve a funcionar sin haber perdido nada (creo). Seguiremos escribiendo.