El hiyab no me molesta; tampoco, el crucifijo. Lo que me molesta es lo que a menudo se esconde detrás de los símbolos: una interpretación sesgada de la realidad por parte de los presuntos jefes y subjefes de unas religiones en las que priman la intolerancia con la Ajenidad
Ramón Lobo, en su blog En la boca del Lobo.

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