Últimamente me he tirado mucho tiempo metido en el coche. De hecho, en los últimos 15 días me he cargado dos ruedas (bueno, la primera fue culpa de Patricia, que es una cafre). Y he podido quedar con David y con Álex y echar un pádel, y coger la bici, y recoger la casa, y estar sin hacer nada, e ir a la biblioteca.
Y todavía me queda lo mejor: unos días en el Fin de la Tierra, nada menos, y en la mejor compañía.
No sé qué más pedir. Bueno, sí, pero me refiero a cosas que se puedan cumplir.
Qué diferencia con 2008.
ago
06

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