Ayer me desperté tarde, tuve la peor clase del año y cuando llegué a casa me metí en la cama. Ni fui al Centro a pintar, ni fui a Montes a la pachanga ni fui al Ondiñas al tercer tiempo.
Lo cierto es que me preocupé pero, como ayer me dormí antes que nunca, hoy me he despertado descansado y con ánimo. Y como el viernes el el mejor día de mi horario, se me ha pasado volando.
Falsa alarma.

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