Sólo en Vicisitud y Sordidez podían decir verdades como puños, aunque a los cristianos nos pueda herir la cruda realidad:
Lamentablemente, el Fary no fue Jesucristo, lo cual no hace sino subrayar el patetismo de todos los que profesan el Cristianismo.
Ganas me dan de arrancar la cruz que llevo al cuello y empezar a cantar El torito guapo. Si es que Fary sólo hay uno.

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