Archive for octubre, 2008

OpenOffice 3.0

29 de octubre de 2008

Estoy gratamente sorprendido con la nueva versión del OpenOffice. Aunque me ha costado encontrarlo para Ubuntu 64 bits, cuando lo he hecho ha sido fácil. Lo he descargado con un formulario que está totalmente escondido en la página de descargas y al final la dirección era http://ftp.rhnet.is/pub/OpenOffice/extended/localized/es/3.0.0/OOo_3.0.0_LinuxX86-64_install_es_deb.tar.gz

Hay que desinstalar la versión anterior, lo que se puede hacer en Synaptic. Luego, en el terminal hay que ir al directorio donde lo hayas descomprimido y ejecutar sudo dpkg -i *.deb. Si da algún error de dependencias (a mí no me lo dio) con repetir el comando debería valer y ya está instalado.

Pero esto no es un blog de tecnología, sino personal, y lo bonito es que he conseguido que alguna persona (Álvaro, para ser precisos) haya usado OpenOffice. Mi friquismo es feliz.

Si el hombre pudiera decir lo que ama

11 de octubre de 2008

Luis Cernuda, el pobre, era homosexual cuando no se podía, y escribió algún poema conmovedor. Me encanta el homenaje a Garcilaso de la estrofa final.

Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.