Amor mío, no hay palabras
29 de octubre de 2007El otro día tuve una conversación con mi hermana Marisa en la que hablábamos de calles de nuestro barrio, de Estrecho. Y la entendí mal, y cuando me hablaba de la calle Navarra yo entendía Pamplona. Y al desfacer el entuerto, recordé una pintada que había en la antigua Pamplona, frente a la Policlínica: “Amor mío, no hay palabras”.
Creo que es difícil expresar de una manera tan sugerente lo que es el amor. A veces lo mejor para expresar lo inefable es no intentar definirlo Eso es poesía. Me gustaría algún día escribir algún poema que dijera tanto como esa pintada, que aguantó años y años, hasta que las palas de Gallardón la tiraron abajo.